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lunes, 24 de septiembre de 2018

Que las mujeres son fieras salvajes.

"Los mineros de Greensburg, en Pennsylvania, se pusieron en huelga para conseguir un aumento de salario. Cobraban un sueldo vergonzoso. En respuesta a esta llamada, despidieron a los irlandeses, los de Pennsylvania.

Un día, algunas mujeres desesperadas, se reunieron frente a la mina para abuchear a los amarillos [esquiroles] que se llevaban el pan a la boca de sus criaturas. El sheriff vino a detenerlas a todas "por haber perturbado el orden público". 

(...) Les dije a las mujeres que llevaran a sus niños y sus bebés el día que tuvieran que comparecer ante los tribunales. Fue lo que hicieron y, mientras el juez leía las condenas con multas de treinta dólares o treinta días de prisión, los niños lloraban tanto que apenas se podía escuchar la voz del anciano. Con aire gruñón preguntó si no tenían con quién dejar a los hijos. Le apunté que las mujeres de los mineros no contratan niñeras (...).

Cuando llegaron a Greensburg, las mujeres fueron cantando durante todo el recorrido por la ciudad. Una muchedumbre seguía al coche cantando también. Cuando las mujeres, con sus niños en brazos, descendieron ante la prisión, la gente les aclamó intensamente. Los policías entregaron a las prisioneras al sheriff y ambos parecían más aliviados.

El sheriff me dijo:

- Mamma Jones, preferiría que me hubieran traído cien hombres; las mujeres son fieras salvajes".

Mamma Jones, Autobiografía.

sábado, 25 de marzo de 2017

El Día de la Mujer o El primer día de la Revolución.

"El 18 de febrero de 1917, los 30 mil obreros de la fábrica metalúrgica Putilov, situada en Petrogrado, salieron a las calles reclamando un aumento salarial y rechazando los despidos. A su vez, los huelguistas se mezclaron con las colas de mujeres que trataban de conseguir alimentos para sus familias, alimentos escasos, por la crisis de subsistencia debido a la larga contienda. Al tiempo que en las calles se producían incidentes, las obreras textiles de la ciudad se declararon también en huelga. Al grito de ¡Queremos pan! arrastraron tras ellas a los obreros metalúrgicos. Aquel 23 de febrero (8 de marzo en el calendario occidental) comenzó con 90.000 obreros y obreras en paro. Nadie preveía que el Día de la Mujer se convertiría en el primer día de la revolución. A pesar de la represión, al día siguiente, la huelga incrementó su tamaño. La mitad de los obreros industriales de Petrogrado pararon. El reclamo central comenzó a tomar otro carácter y los trabajadores y trabajadoras se alzaron al gruto de ¡Abajo la autocracia! y ¡Abajo la guerra!. Así comenzó la Revolución rusa de febrero de 1917. La coincidencia con el día de la mujer, que se celebrara ya desde 1910, no es nada aleatorio. Era una acción que estaba preparada y organizada por las mismas mujeres, menos imprevisibles de lo que se dice. Lo que no se podía prever era su trascendencia".

Soledad Bengoechea y María Cruz Santos: "Las mujeres en la Revolución rusa".

viernes, 11 de marzo de 2016

Ninguna huelga ha sido una Huelga General.

"Pero dejemos algo claro. Ninguna huelga ha sido hasta ahora una huelga general. Cuando la mitad de la población trabajadora está en casa, en la cocina, mientras los demás están en huelga, no se trata de una huelga general.

Nunca hemos visto una huelga general. Sólo hemos visto salir a la calle a hombres, por lo general hombres de las grandes fábricas; mientras sus mujeres, hijas, hermanas y madres seguían guisando en la cocina.
(...) Cuando alcancemos cotas de poder que nos permitan reducir nuestra jornada laboral de 13 o más horas a 8 horas o incluso menos, cuando podamos a la vez poner a la orden del día nuestras vacaciones -porque no es ningún secreto para nadie que los domingos y los periodos de descanso las mujeres no tienen vacaciones-, entonces, tal vez podamos hablar por primera vez de una huelga "general" de la clase obrera".

Mariarosa Dalla Costa, "Una huelga general", 1974.

miércoles, 17 de febrero de 2016

La punta de diamante de la batalla sindical.

"No hay duda de que la prolongación en el tiempo de aquellas huelgas y de aquellas ocupaciones no se habrían dado si no hubiera existido una organización femenina en la retaguardia. Una organización que obligó a cambiar radicalmente las modalidades de gestión del trabajo doméstico y a poner a punto una serie de acciones estratégicas en función de la propia ocupación y de la prosecución de la huelga. Las mujeres de los obreros simularon una manifestación para el día de la mujer con objeto de desviar la atención de la policía de la ocupación de la fábrica, afrontaron los enfrentamientos duramente, resultando 14 mujeres heridas, y, a continuación, se las arreglaron para llevar comida dentro de la planta y romper las ventanas desde fuera a fin de impedir que las bombas lacrimógenas asfixiaran a los que estaban dentro. Se organizaron también para ofrecer un servicio de atención médica. Como es lógico, ellas mismas se sentían transformadas por tal experiencia. Dice la mujer de un huelguista: Por primera vez vivo con un objetivo definido (...). Ya no me basta con ser una mujer, quiero vivir como un ser humano, con derecho a tener mis opiniones. Otra, algunas semanas después del final de la huelga: Mujeres que apenas ayer se horrorizaban con el sindicalismo, que se sentían inferiores ante la tarea de organizar, hablar o emprender iniciativas, casi de la noche a la mañana, se han convertido en la punta de diamante de la batalla sindical".

Mariarosa Dalla Costa: "Familia, políticas de bienestar y Estado entre Progresismo y New Deal".

lunes, 18 de enero de 2016

Si la policía quiere disparar, tendrá que disparar contra nosotras.

"Después de bailar en la calle ante el Fisher Body nº 2 (...), aquella nochevieja, cerca de 50 mujeres se reúnen y deciden formar el Women's Auxiliary [Grupo Auxiliar de Mujeres] para apoyar a los hombres dentro y fuera de las plantas. Estas mujeres se asignan la tarea de formar piquetes y organizar guarderías donde tener a los niños de las mujeres ocupadas en otras tareas de sostenimiento de la huelga, recogen comida y dinero y contactan a las "viudas" de la sitdown [huelga con ocupación de la fábrica], es decir, a las mujeres que viven con mayor sensación de debilidad las vicisitudes de la huelga, para explicarles los motivos de la misma y animarlas a a movilizarse. Genora Johnson, de veintitrés años de edad, esposa de un líder de aquella lucha, decide formar, junto al primero, un segundo órgano de "mujeres valientes" que, en caso de necesidad, combatiese con los hombres: enseguida se suman 50 voluntarias y, en poco tiempo, ascienden a 350. Se forma así la Women's Emergency Brigade [Brigada de Emergencia de Mujeres]. La Brigada se organiza conforme a criterios semimilitares, con comandante en jefe (Genora) y capitanas. Genora declara: Formaremos un cordón en torno a los hombres y, si la policía quiere disparar, tendrá que disparar contra nosotras".

Mariarosa Dalla Costa: "Familia, políticas de bienestar y Estado entre Progresismo y New Deal".

martes, 31 de marzo de 2015

De la economía fálica masculina.

"La diferencia entre sexos no reside en si se tiene o no pene, sino en si se forma parte o no de la economía fálica masculina".

Antoinette Fouque.

"Las relaciones no eran cordiales entre las mujeres y el nuevo comité de huelga elegido en la asamblea del 10 de agosto. Incluso los dirigentes combativos de los sindicatos desaprobaban las manifestaciones salvajes de las mujeres. Se ponían también a la táctica que las mujeres empleaban contra las esquirolas, a quienes cortaban el pelo para marcarlas como traidoras. (...) Sugerían que se vendiera el cabello a los fabricantes de pelucas para recaudar fondos para las cocinas de resistencia. La Constancia calificaba a las mujeres de populacho y trataban de persuadirles de que cesaran de manifestarse. (...) [Ellas] insistían en que eran ellas, y no los dirigentes de la huelga, quienes hablaban en nombre de la comunidad y que no estaban de acuerdo en concluir la huelga".

Temma Kaplan: "Conciencia femenina y acción colectiva: el caso de Barcelona, 1910-1918".