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miércoles, 26 de octubre de 2016

Las mujeres del Tercer Estado.

"Las mujeres del Tercer Estado nacen casi todas sin fortuna; su educación es muy descuidada o muy perversa: consiste en enviarles a la escuela, a un Maestro que, ni tan siquiera él, sabe la primera palabra de la lengua que enseña (...) les enseñan a trabajar, al llegar a los quince o dieciséis años pueden ganar cinco o seis sueldos por día. Si la naturaleza les ha rechazado la belleza, se casan sin dote con desgraciados artesanos, vegetan penosamente en lo profundo de las provincias y dan vida a niños que no están en condiciones de poder criar. Si por el contrario nacen hermosas, sin cultura, sin principios, sin ninguna idea de moral, se convierten en presa del primer seductor, comenten una primera falta, vienen a París para enterrar su vergüenza, acaban por perderla por completo y mueren víctimas del libertinaje".

Petición de las mujeres del Tercer Estado al Rey, 1789.

jueves, 7 de abril de 2016

Que son las mujeres quienes nos han dado la libertad.

"Los hombres tomaron la Bastilla, las mujeres tomaron el rey. El uno de octubre todo fue estropeado por las damas de Versalles. El seis, todo fue reparado por las mujeres de París. Son las mujeres quienes nos han dado la libertad".

Michelet: Les héroines de Paris, 1879.

"El movimiento fue impulsado por las mujeres de París sobre la base de las tradicionales razones que inducían a las revueltas sociales (la penuria, la escasez de pan, las crisis de subsistencias y los altos precios). Así, unas 6.000 mujeres marcharon sobre Versalles a la busca del rey de la reina Maria Antonieta (...), logrando su traslado a París. Esta irrupción de las mujeres de procedencia popular, obreras, lavanderas, tenderas o mercaderas, dio lugar a la aparición de la imagen de la heroína revolucionaria, con connotaciones positivas como ciudadana, cuando velaba por la soberanía popular, o negativas, asociadas con la violencia y el terror. Comprometidas con el movimiento republicano, aunque desde una diversidad política e ideológica, tuvieron un papel relevante en las diferentes etapas revolucionarias".

Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

viernes, 18 de marzo de 2016

Cabezas de medusa.

"Las mujeres fueron excluidas de los derechos de libertad y de representación política formulados por la Revolución francesa (...). La dura represión jacobina contra las mujeres que prohibió los clubes y sociedades femeninas el 30 de octubre de 1793 fue una respuesta implacable al activismo ciudadano femenino desde los inicios de la Revolución. En el debate en la Convención, el diputado Amar denunció que la actividad política de las mujeres en las tribunas y las asambleas políticas tenía como consecuencia la desvirtuación de sus ocupaciones naturales de cuidado de sus familias y de la casa. Se generalizó entonces una descalificación sistemática de las activistas republicanas que fueron descritas como "tigresas", "caníbales" o "cabezas de medusa", una estrategia para obligar a las mujeres a situarse fuera de la dinámica política pública. Olimpia de Gouges fue gillotinada en noviembre de 1793 (...).

La Revolución francesa y la posterior política napoleónica endurecieron las normas contra las mujeres al definir el espacio doméstico de la casa como único ambiente de actuación femenina. Negó a las mujeres la posibilidad de convertirse en "hombres de Estado" y quedaron excluidas de nuevo del mundo público y humilladas por sus transgresiones políticas. El Código Civil de Napoleón (1804) vedó a las mujeres los derechos civiles reconocidos para los hombres durante el periodo revolucionario y definió a las mujeres como menores de edad, siempre tuteladas por el marido o el padre. La precoz defensa de los derechos políticos de las mujeres en la Declaración no impidió que, a lo largo del siglo siguiente, las mujeres quedasen excluidas del ejercicio de la ciudadanía en Europa y en Estados Unidos. (...) Las revoluciones liberales del siglo XIX con sus proyectos de reforma liberal y, más tarde, democrática, consagraron el sistema político de monopolio masculino".

Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Que una mujer no dejara de señalarles con el dedo.

"Olympe de Gouges fue la única mujer guillotinada por difundir sus ideas durante la Revolución Francesa. Fue detenida y juzgada en plena persecución jacobina y la ejecutaron pocos días después que a los líderes girondinos, pero lo que nunca se le perdonó fue su osadía de intervenir en el proceso revolucionario y su agudeza al desenmascarar lo que se estaba produciendo en realidad; un mero traspaso de poderes. Aunque ha pasado a los relatos oficiales en el mejor de los casos como una reformista política, fue procesada como una antisistema. Una mujer que fue dolorosamente consciente de la oportunidad histórica que las multitudes oprimidas estaban perdiendo para cambiar radicalmente su suerte por culpa de las maquinaciones de aquellos que decían pilotar la revolución y que en realidad la traicionaron. A los líderes de aquel experimento de nuevo orden tan preocupados por mantener los privilegios masculinos y burgueses, por centralizar el poder desde París, por imponer una moral revolucionaria tan puritana, por aniquilar a sus adversarios políticos, debió exasperar profundamente que una mujer no dejara de señalarles con el dedo".

Itziar Ziga: Malditas. Una estirpe transfeminista

lunes, 20 de julio de 2015

Una revolución protagonizada por las mujeres.

"La francesa fue una revolución protagonizada por las mujeres, sobre todo en su estallido, aunque en pocos años resultaron sus grandes vencidas. La noche del 5 de octubre de 1789 una multitud de mujeres armadas que había salido desde París marchaba sobre Versalles. Las crónicas más reaccionarias de la época llamaban a la inmensa turba femenina Las Furias y fueron descritas como prostitutas borrachas y sucias. Pero no solo había mujeres, también algunos hombres travestidos, probablemente para aparentar una muchedumbre menos amenazante y así alcanzar su objetivo. Aunque también hay registros de la época que contabilizan a quienes hoy llamaríamos transexuales. Las putas parisinas participaron activamente en la Revolución, hasta que fueron expulsadas por los nuevos poderes de la vida política, incluso de las calles. Pero que Las Furias fueran identificadas como prostitutas demuestra, sobre todo, el modo en que el estigma puta se arroja siempre sobre las mujeres en rebeldía. Algo borrachas podían estar, en aquellos tiempos no era tan accesible el agua potable. Sucias, qué decir, a las pobres siempre se nos hermana con la mugre. Tampoco podían llegar a Versalles demasiado impecables tras recorrer veinte kilómetros de caminos embarrados en una madrugada de otoño y bajo la lluvia.

(...) En plena etapa del Terror, cuando todo se resolvía bajo el filo de la gillotina, a las mujeres políticamente activas no se les perdonó que discutieran. Fueron traicionadas por todos, por todas las fracciones revolucionarias. En esto sí que se pusieron de acuerdo: las mujeres, a casa.

(...) Los jacobinos identificaron la libertad sexual con los desmanes monárquicos y la Revolución se volvió puritana. Echaron a las putas de las calles a pesar de que fueron muy visibles y activas en las protestas. La historia nos demuestra que los periodos en que se persigue a las putas son siempre letales para la libertad de todas las mujeres. Prohibieron los libros e imágenes "licenciosas" contraviniendo esa libertad de expresión que ellos mismos habían prometido en su flamante declaración de derechos. Célebre es la imagen de Napoleón lanzando a las llamas Justine, del Marqués de Sade. Si al principio de la Revolución se despenalizó la homosexualidad, después sería perseguida. E ilegalizaron el carnaval. Impedir al pueblo que se disfrace no suele coincidir tampoco con buenos tiempos para las libertades".

Itziar Ziga: Malditas. Una estirpe transfeminista.

domingo, 8 de marzo de 2015

Todas las mujeres, todos los días.

"Las madres, hijas, hermanas, representantes de la nación, piden que se las constituya en asamblea nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, a fin de que los actos del poder de las mujeres y los del poder de los hombres puedan ser, en todo instante, comparados con el objetivo de toda institución política y sean más respetados por ella (...).

En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza como en coraje, en los sufrimientos maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser supremo, los Derechos siguientes de la Mujer y de la Ciudadana".

Olympe de Gouges: Declaración de los derechos de la mujer y de la Ciudadana, 1791.