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jueves, 13 de septiembre de 2018

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas (VI).

"Uno de los historiadores reaccionarios, y, por tanto, más de moda en la Francia contemporánea, L. Madelein, que ha calumniado con palabras tan elegantes a la Gran Revolución, esto es, a la progenitora de la nación francesa, afirma que el historiador debe colocarse en lo alto de las murallas de la ciudad sitiada, abrazando con su mirada a sitiados y sitiadores; es, según él, la única manera de conseguir una "justicia conmutativa". Sin embargo, los trabajos de este historiador demuestran que si él subió a lo alto de las murallas que separan a los dos bandos, fue, pura y simplemente, para servir de espía a la reacción. Menos mal que en este caso se trata de batallas pasadas, pues en épocas de revolución es un poco peligroso asomar la cabeza sobre las murallas. Claro está, en los momentos peligrosos, estos sacerdotes de la "justicia conmutativa" suelen quedarse sentados en casa, esperando hasta ver de qué parte se inclina la victoria.

El lector serio y dotado de espíritu crítico no necesita de esa solapada imparcialidad que le brinda la copa de la conciliación llena de veneno reaccionario, sino de la metódica escrupulosidad que va a buscar en los hechos honradamente investigados apoyo manifiesto para sus simpatías o antipatías disfrazadas, a la contrastación de sus nexos reales, al descubrimiento de las leyes por que se rigen. Esta es la única objetividad histórica que cabe, y con ella basta, pues se halla contrastada y confirmada, no por las buenas intenciones del historiador de que él mismo responde, sino por las leyes que rigen le proceso histórico y que él se limita a revelar".

Leon Trotsky: Historia de la Revolución rusa.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas (V).

"La historia debe ser un instrumento de la lucha de clases, se afirmaba. (...) Todavía hoy, esta teoría no es enteramente abandonada en los círculos de los cuadros stalinistas.

En realidad, los marxistas afirman que la verdad histórica es un arma de la lucha de clases -al menos en manos de clases o de formaciones sociales progresistas. Son formaciones históricas conservadoras o reaccionarias las que, teniendo privilegios que defender o vicios que esconder, tienen que velar la verdad o deformarla. (...) Deformar la historia en beneficio para su propia clase o de su propio partido, es echar a perder un instrumento teórico indispensable para el combate y para las victorias, presentes y futuras. Mentir a su propia clase es bajarla de nivel de conciencia.

(...) Así que, cuando se falsifica la historia, cuando se miente para con su propia clase, cuando a la clase se le pone en el trance de descubrir tarde o temprano las mentiras, no se puede menos que sembrar la desmoralización, el escepticismo y el cinismo concerniente al Partido y al marxismo en general. (...) Algunos dirán que todo esto es ya "viejo cuento" y "ya pasado", pero aquél que ignora la historia de su propio movimiento y de su propia clase no está armado para rectificar los viejos o los nuevos errores. Será incapaz de solucionar los problemas que le impondrán las batallas venideras".

Ernest Mandel: La historia del Partido Bolchevique.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas (IV).

"Los trabajadores sólo serán capaces de destruir esta máquina violenta si le hacen frente con las experiencias de su propia historia de luchas; si aprenden a manejarse con conciencia histórica; si evitan la sistemática destrucción de su propio pasado fuera del capital que el monstruo capitalista practica todos los días; si se preparan para transformar su propia historia de luchas en un instrumento para la destrucción revolucionaria del sistema de explotación".

Karl Heinz Roth y Angelika Ebbinghaus: El "otro" movimiento obrero y la represión capitalista en Alemania (1880-1973).

"Nada verdaderamente nuevo nacerá de la abolición de la memoria".

Daniel Bensaïd: Estrategia y partido.

"El texto de un historiador activista se distancia de la historia neutral y aséptica que puede ser impoluta pero totalmente incapaz de servir para entender cómo funciona el mundo, cómo hemos llegado hasta el presente y cómo podemos cambiarlo".

Andy Durgan y Joel Sans: "Recuperar a Lenin para el siglo XXI", prólogo a Tony Cliff: Lenin. La construcción del partido.

sábado, 15 de julio de 2017

Los reductos no son suficientes.

"Ni siquiera poseer un estatus determinado dentro del mundo académico es una apuesta segura para sentirte más realizada o ser más creativa. La ausencia de un movimiento de mujeres fuerte dentro de las academias puede ser bastante sofocante, puesto que tienes que alcanzar estándares que no está en tus manos determinar y rápidamente empiezas a utilizar un lenguaje que no es el tuyo. Desde este punto de vista, no importa si tu campo es la geometría euclidiana, o si enseñas historia de las mujeres, incluso teniendo en cuenta que pese a todo los estudios sobre las mujeres nos proporcionan un enclave que, hablando en términos relativos, nos permite ser "más libres" a la hora de dedicarnos a estas tareas. Pero los reductos no son suficientes. Es nuestra relación con el trabajo intelectual y el mundo académico lo que debe cambiar. Los Women' Studies están reservados a quienes pueden pagarlos, a aquellas que están dispuestas a sacrificarse, añadiendo una jornada de estudio a la laboral con continuos cursos educativos. Pero todas las mujeres deberían tener la posibilidad de acceder a estudiar; mientras la educación sea una mercancía por la que tengamos que pagar, o un paso en la "caza de empleo", nuestra relación con el trabajo intelectual no podrá ser una experiencia liberadora.

(...) Estoy interesada en construir una sociedad en la que la creatividad sea una condición de las masas y no un regalo reservado a unos pocos afortunados, incluso aunque la mitad sean mujeres. Nuestra historia actual es la de miles de mujeres que agonizan sobre los libros, el cuadro o la canción que nunca podrán acabar o que ni siquiera pueden comenzar, porque no disponen de tiempo o dinero.  También debemos ampliar nuestra idea de lo que significa ser creativa. Porque en sus mejores momentos, una de las actividades más creativas se da cuando te encuentras envuelta en una lucha junto con otras personas, rompiendo los muros de nuestro aislamiento, comprobando cómo cambian nuestras relaciones con las otras, descubriendo nuevas dimensiones en nuestras vidas. (...) Bertolt Bretch decía que lo que el aburrimiento produce sólo puede generar aburrimiento y estaba en lo cierto. Pero para poder trasladar nuestros placeres y dolores a un papel o a una canción o a un dibujo, tenemos que tener la sensación de que somos capaces, lo suficiente para creer que nuestras palabras serán escuchadas".

Silvia Federici: "Devolvamos el feminismo al lugar que le corresponde".

lunes, 29 de mayo de 2017

No podemos permitirnos ese lujo.

"Las mujeres no tenemos una memoria limitada. No podemos permitirnos ese lujo (...).

En la antigüedad, las mujeres empleaban gelatinas, gomas y plantas como métodos anticonceptivos y para interrumpir embarazos no deseados. Esas prácticas continuaron hasta el siglo XIV, cuando Europa necesitaba repoblarse y empezó a perseguir a las 'brujas' y a las comadronas que compartían su valioso conocimiento sobre métodos anticonceptivos.

Cada vez que un Gobierno quería conseguir un objetivo, a menudo relacionado con el crecimiento demográfico, restringía el acceso al control de natalidad o lo criminalizaba, a menos que el crecimiento demográfico afectase a los pobres, por supuesto, en cuyo caso se fomentaba la contracepción con entusiasmo. Históricamente, la sociedad sólo ha querido que la 'gente adecuada' tenga derecho a la vida.

(...) Las mujeres han llegado a tirarse por las escaleras o hacerse daño físico de otra manera para provocarse un aborto. Como señalaba el Dr. Waldo Fielding en el New York Times: Se había utilizado y se utilizaba prácticamente cualquier instrumento imaginable para provocar abortos: agujas de zurcir, agujas de ganchillo, saleros de cristal tallado, botellas de gaseosa, a veces intactas y a veces con el cuello roto. Las mujeres han intentado usar jabón, lejía, catéteres, remedios naturales. Históricamente, han recurrido a cualquier medio necesario. Y lo volverán a hacer si las hacen retroceder a ese terrible rincón. Esta es la responsabilidad que nuestra sociedad ha impuesto a las mujeres durante siglos.

Es un pequeño milagro que nosotras tengamos buena memoria de nuestros derechos, que han sido continua y vergonzosamente alienables".

Roxane Gay: Mala feminista.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas (III).

"La política es en la Historia lo que distingue al historiador del mero narrador".

G. T. Raynal.

"En la Historia, como en la guerra".

Walter Benjamin.

"En una sociedad basada en la guerra de clases no puede existir una ciencia social imparcial".

V. I. Lenin: "Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo".

"La creencia de que las causas que triunfan tendrían que ser las únicas de interés para los historiadores conduce, como James Joll observó recientemente, al menosprecio de muchos aspectos del pasado que son estimables y tienen interés, y reduce nuestra visión del mundo".

Paul Avrich: Los anarquistas rusos.

"Yo creo que te gusta la Historia, como me gustaba a mí cuando tenía tu edad, porque se refiere a los hombres, a cuantos más hombres sea posible, a todos los hombres del mundo en cuanto se unen entre ellos en sociedad y trabajan y luchan y se mejoran a sí mismos, no puede no gustarte más que cualquier otra cosa".

Antonio Gramsci: Cartas desde la cárcel.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La anulación del pasado de las mujeres.

"Es la cancelación del pasado político e histórico de las mujeres lo que hace que cada nueva generación de feministas aparezca como una excrecencia anormal en la faz del tiempo".

Adrienne Rich.

"El "movimiento de las mujeres" de mediados del siglo XIX, lanzado en la convención por los derechos femeninos de Seneca Falls en 1848 y articulado admirablemente por Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony, exigía el sufragio y una variedad de libertades: educación, empleos, derechos maritales y propiedad, "maternidad voluntaria", reforma sanitaria y de la vestimenta. Pero para fines de siglo, una contrarreacción aplastó los pedidos de justicia de las mujeres. Las mujeres retrocedieron ante una andanada de advertencias prácticamente idénticas a las de hoy, cuyos voceros fueron los estudiosos de la Ivy League, los líderes religiosos, los expertos médicos y los eruditos de la prensa de entonces. (...) Los medios y las iglesias se descargaban contra las feministas por propulsar las tasas de divorcio y las legislaturas estatales promulgaron más de cien leyes de divorcio restrictivas entre 1889 y 1906. Carolina del Sur prohibió directamente el divorcio. Y una banda de cruzados de la "pureza", como la contemporánea brigada de la Nueva Derecha, condenó la contracepción y el aborto como "obscenos" y trató de hacerlos prohibir. Para fines de 1900, lo había conseguido: el Congreso prohibió la distribución de anticonceptivos y una mayoría de Estados condenó el aborto, ambas cosas por primera vez en la historia de la nación".

Susan Faludi: Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna.

martes, 5 de julio de 2016

Cuando nuestras vidas no se adecuaban al saber oficial, confiábamos en nuestras vidas.

"En los grupos de autoconciencia a los que pertenecí los primeros años de la década de 1970, compartíamos historias personales muy emotivas acerca de cómo había sido realmente vivir como una mujer, examinando nuestras experiencias con los hombres y con otras mujeres en nuestras familias, en las relaciones sexuales, en los lugares de trabajo y en las escuelas, en el sistema de asistencia sanitaria y en la supervivencia frente al desprecio y la violencia social generalizada manifestada hacia nosotras. Mientras contábamos nuestras historias, reconocíamos que nuestras experiencias y nuestras reacciones eran comunes a muchas de nosotras, que nuestras percepciones, pensamientos y sentimientos tenían sentido para otras mujeres. Después utilizábamos esa experiencia compartida como una fuente de autoridad. Cuando nuestras vidas no se adecuaban al saber oficial confiábamos en nuestras vidas y utilizábamos el cuerpo colectivo mutuamente validado de nuestras historias para criticar esas versiones oficiales de la realidad".

Aurora Levins Morales: "Intelectual orgánica certificada".

jueves, 14 de abril de 2016

Lo queremos todo.

"Ha llegado el tiempo de definir feminismo; ya no es posible ignorarlo. El germen está en la sangre de nuestras mujeres. El principio, en el corazón de nuestra raza. La palabra consta de forma diaria en nuestros periódicos".

Century, 1914.

"Generaciones antes de la nuestra habían hablado de forma fervorosa, pero sin nuestra confianza o nuestras ilusiones. La diferencia entre ellas y nosotras es que sabíamos que estábamos en las fronteras de una nueva era (...) de justicia social, libertad, paz perpetua. Nuestra libertad nos intoxicaba, no había nada que no podíamos emprender, ningún camino estaba cerrado para nosotras, ninguna barrera en un mundo de iguales".

Margaret Storm Jameson: No time like the present, 1933.

"Teníamos 15 o 16 años, éramos muchachas muy formales y estábamos en el colegio cuando lo descubrimos; leerlo fue como sacar alas. Su mensaje, claro y certero, fue oído por toda mi generación. Síganme, decía, no tengan miedo. Salgan a conquistar el mundo; les pertenece".

Recogido en Adriana Valdés: "El segundo sexo: cincuenta años después".

miércoles, 16 de marzo de 2016

Nombrar a las mujeres.

"Los nuevos movimientos sociales se formaron a partir de la voluntad y la capacidad de nombrarse. La consigna "Black is beautiful" (Lo negro es hermoso) fue una estrategia poderosa en la cohesión del movimiento de derechos de los negros estadounidenses en la década de 1960. De igual modo, nombrar a las mujeres fue un impulso clave en la consolidación del MLM [Movimiento de Liberación de las Mujeres]. El nombramiento de las personas y de los colectivos sociales es decisivo en la construcción de las creencias culturales compartidas. Nombrar colectivos humanos marca de forma singular los códigos culturales y las prácticas sociales respecto a ellos. Además (...), la propia capacidad de expresión y de autoidentificación de las minorías y de los colectivos marginados es decisiva en el proceso de reconocimiento de los mismos. Nombrarse y expresar la voz propia fue decisivo en el reconocimiento social de las mujeres, algo postergado durante siglos. A partir de 1960 la voluntad y la capacidad de las feministas del MLM de nombrarse y dar la palabra a las mujeres fueron hechos determinantes en su gradual reconocimiento".

Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

martes, 1 de marzo de 2016

El hombre blanco occidental como sujeto histórico universal.

"Interesa destacar que existen semejanzas reveladoras en el desarrollo del discurso de la "otredad" de "raza" y de la "otredad" de género que responden a lógicas parecidas en el siglo XIX, momento significativo de expansión colonial europea. Estos discursos "del otro", que esbozan una "otredad" en términos de "raza" o de género, se basaban en la presentación cultural de la diferencia humana a partir del establecimiento de una diferencia absoluta de base biológica, convertida en algo natural y social. La naturalización de la diferencia humana y el esencialismo biológico implícitos en esta representación cultural eran factores decisivos en la construcción de un imaginario colectivo negativo respecto a las mujeres y las personas no blancas. La biologización del pensamiento racial (...) convirtió el discurso de "raza" en mito significativo de valores culturales de superioridad blanca occidental en el momento de la expansión colonial europea. De la misma manera, el esencialismo biológico funcionó, en el discurso de género, para afianzar un mensaje de inferioridad femenina. Estableció en la diferencia natural entre hombres y mujeres, el punto de partida de un destino biológico y social ineludible para la mujer: la maternidad. Ambas representaciones culturales, apoyadas en un pensamiento de signo biosocial, presentaron la diferencia racial o de género en términos de una diferencia natural irreductible que justificaba una jerarquización social de inferior a superior. (...) Frente a la norma que definía al hombre blanco occidental como único sujeto histórico universal, estos colectivos quedaron excluidos de la categoría de sujetos políticos. Se justificaban, de este modo, prácticas discriminatorias hacia las personas no blancas y hacia las mujeres, que pasaron a ser identificadas como "el otro/a". De este modo, este discurso de "otredad" relegaba a las mujeres y a las personas no blancas a la categoría de subalternas excluidas como sujetos históricos".

Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

martes, 22 de diciembre de 2015

De los límites de la sororidad (II).

"Mary, te pido que seas consciente de cómo este proceder fomenta las fuerzas destructivas del racismo y la segregación entre mujeres; pues parte del supuesto de que la historia y los mitos de las mujeres blancas son los únicos a los que deben acudir todas las mujeres en busca de poder y puntos de referencia, en tanto que las mujeres no blancas y nuestras historias quedan convertidas en motivos decorativos o en ejemplos de la victimización de las mujeres. Te pido que seas consciente de los efectos que tal desdén tiene en la comunidad de las mujeres negras y demás mujeres de color, y de cómo resta valor a tus propias palabras. Ese desdén no es en esencia diferente de la sistemática degradación a la que se somete a las mujeres negras para convertirlas en objeto, pogamos por caso, de los asesinatos que ahora mismo están perpretándose en tu ciudad. Cuando el patriarcado nos desprecia, promueve nuestro asesinato. Cuando la teoría feminista lesbiana y radical nos desprecia, promueve su propia extinción.

El desdén se alza como un tremendo obstáculo para nuestra comunicación. Obstáculo que hace mucho más fácil daros la espalda que tratar de comprender el pensamiento que avala vuestra forma de proceder. ¿Será el siguiente paso la guerra declarada entre nosotras o la segregación? Ciertamente, la asimilación a una historia de mujeres exclusivamente europeo-occidental no es aceptable".

Audre Lourde: "An open letter to Mary Daly".

martes, 8 de diciembre de 2015

Qué humanidad queremos ser y en qué mundo queremos vivir.

"No hay nada inevitable en la historia... todo depende de la lucha y la voluntad de sus actores. Pero, sin adentrarnos a fondo en la historia de los oprimidos, las gentes que queremos un mundo mejor difícilmente podremos entender el lugar que ocupamos en la historia de la lucha de clases, nuestras tareas o las características de nuestra época. Es más, no tomaremos consciencia de nuestra responsabilidad, no podremos combatir los límites de nuestro tiempo ni los obstáculos que impone la vida cotidiana para intervenir conscientemente en él y, más importante todavía, no llegaremos a perfilar un proyecto alternativo de sociedad. La lucha por otro mundo y la defensa de un proyecto social emancipador no sólo hunde sus raíces en la lucha real de los oprimidos que impugna en la práctica el desorden establecido, sino que supone una reflexión sobre la historia, sobre la cultura, sobre la dignidad humana, sobre las relaciones entre individuo y sociedad, entre las clases y entre los géneros y entre la especie humana y el medio ambiente. En definitiva, no se puede luchar por el socialismo y soportar duraderamente la tensión militante entre la realidad y el deseo sin astibar qué humanidad queremos ser y en qué mundo queremos vivir".

Andreu Coll: "Introducción", Las razones de octubre. la revolución soviética y el siglo XX.

martes, 2 de junio de 2015

Lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras.

“Lo que los socialistas no deben nunca hacer es permitirse depender enteramente de instituciones establecidas: casas editoras, medios de comunicación comerciales, universidades, fundaciones. No quiero decir que todas estas instituciones sean represivas: desde luego pueden hacerse en ellas muchas cosas positivas. Pero los intelectuales socialistas deben ocupar un territorio que sea, sin condiciones, suyo: sus propias revistas, sus propios centros teóricos y prácticos; lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para la transformación de la sociedad; lugares donde sea dura la crítica y la autocrítica, pero también de ayuda mutua e intercambio de conocimientos teóricos y prácticos, lugares que prefiguren en cierto modo la sociedad del futuro”.

Edward P. Thompson: Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial.

miércoles, 6 de mayo de 2015

La Política como dimensión constitutiva de la Historia.

"Aunque hablar de uso público resulta ciertamente redundante, pues no se trata tanto de un uso, y como tal de una opción que pueda ser utilizada o no, sino de que la política (la proyección política, en sentido amplio, en el presente) es una dimensión constitutiva de la Historia con los mismos títulos que su dimensión cognitiva".

Carlos Forcadell y Juan José Carreras (coords.): Usos públicos de la Historia.

"Y además la Historia, no cabe duda, al seleccionar datos y cosas, crea una determinada memoria. Siempre social, y, por ende, siempre política. En nuestro caso, el compromiso ético con la finalidad social del saber histórico lo exponemos sin cortapisas: crear memoria colectiva para la justicia. Para eso es decisivo que la Historia muestre las razones de aquellos que no son esos "nosotros" encasillados en una cultura, una nación, una religión o un Estado, que nos enseñe el registro no sólo de las hazañas de los nuestros, sino sobre todo el sufrimiento de quienes padecieron a esos nuestros". 

Juan Sisinio Pérez: La gestión de la memoria: la Historia de España al servicio del poder.

martes, 21 de abril de 2015

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas (II).

"Como un joven que buscaba cambiar el mundo, viviendo en un tiempo lleno de entusiasmos y convulsiones, yo quería convertirme en historiador".

Geoff Eley: Una línea torcida. De la historia cultural a la historia de la sociedad.

"La Historia está siendo revisada o reinventada hoy más que nunca por personas que no desean conocer el verdadero pasado, sino sólo aquel que se acomoda a sus objetivos. La actual es la gran era de la mitología histórica. La defensa de la Historia por sus profesionales es en la actualidad más urgente en la política que nunca. Nos necesitan".

Eric Hobsbawm: Años interesantes. Una vida en el siglo XX.

"Sólo tiene el don de encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador que esté traspasado por la idea de que tampoco los muertos están a salvo del enemigo cuando éste venza".

Walter Benjamin: La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia.


sábado, 21 de marzo de 2015

Autorrecordatorio.

"La herstory de las mujeres negras está entretejida con la de las mujeres blancas, pero esto no significa que sean las mismas historias. Tampoco necesitamos que las feministas blancas escriban nuestra herstory por nosotras, pues podemos hacerlo y estamos haciéndola por nosotras mismas. Sin embargo, cuando ellas escriben su herstory y la llaman historias de mujeres, e ignoran nuestras vidas y niegan su relación con nosotras, ése es el momento en que están actuando dentro de las relaciones racistas y escribiendo así his-tory".

Hazel V. Carby: "Mujeres blancas, ¡escuchad!".


martes, 10 de marzo de 2015

Porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas.

"La misma manera de plantear los problemas y las perspectivas adoptadas suponen una jerarquía de intereses; toda cualidad envuelve valores; no hay descripción pretendidamente objetiva que no se levante sobre un plan ético".

Simone de Beauvoir: El segundo sexo.

"En un momento en que se nos bombardea con imágenes del pasado por todas partes, en el que las cuestiones del ser y de la subjetividad, de la nacionalidad y de la identidad, de las voces que reclamaban la inclusión en el programa académico, los historiadores no pueden instalarse en una problemática exclusivamente propia, menos que nadie, aquellos como los socialistas que se supone que creen que el saber es indivisible, y el conocimiento una criatura de su tiempo".

Raphael Samuel, 1991.

"Me convertí en historiador porque pensaba que la Historia podía cambiar las cosas. Esto nunca fue una creencia ingenua en que hacer Historia por sí misma podía convertirse en un acto de transformación. Pero la forma en que el pasado se recupera tiene consecuencias sobre cómo puede percibirse el presente. (...) En una formulación más contundente, se puede argumentar que el conocimiento de las luchas del pasado, colectivas o individuales, puede dar forma por sí mismo a la resistencia del tiempo presente. Dependiendo de cómo se cuenta la Historia, el pasado proporciona espacios potenciales de oposición. Esto nos permite decir: no tenía por qué pasar así. Y en el futuro podría ser diferente".

Geoff Eley: Una línea torcida. De la Historia cultural a la Historia de la sociedad.

viernes, 6 de marzo de 2015

El género: una categoría útil para el análisis histórico.

"No ha sido suficiente que los historiadores y las historiadoras de las mujeres probaran que éstas tenían una historia o que participaron en las conmociones políticas más importantes de la civilización occidental. En el caso de la historia de las mujeres, la respuesta de la mayor parte de los historiadores no feministas ha sido el reconocimiento y luego la marginación o el rechazo ("las mujeres han tenido una historia aparte de la de los hombres; en consecuencia, dejemos que las feministas hagan la historia de las mujeres que no tiene por qué interesarnos"; o "la historia de las mujeres tiene que ver con el sexo y con la familia y debería hacerse al margen de la historia política y económica"). En cuanto a la participación de las mujeres, en el mejor de los casos la respuesta ha sido un interés mínimo ("mi comprensión de la Revolución Francesa no cambia porque sepa que las mujeres participaron en ella"). 

El desafío que plantean esas respuestas es, en definitiva, de carácter teórico. Requiere el análisis no sólo de la relación entre experiencia masculina y femenina en el pasado, sino también de la conexión entre la Historia pasada y la práctica histórica actual. ¿Cómo actúa el género en las relaciones sociales humanas? ¿Cómo da significado el género a la organización y percepción del conocimiento histórico? Las respuestas dependen del género en tanto que categoría analítica".

Joan W. Scott: "El género: una categoría útil para el análisis histórico".

miércoles, 4 de marzo de 2015

Al principio era el caos.

"Yo fui un pésimo estudiante de Historia. Las clases de Historia eran como visitas al Museo de Cera o a la Región de los Muertos. El pasado estaba quieto, hueco, mudo. Nos enseñaban el tiempo pasado para que nos resignáramos, conciencias vaciadas, al tiempo presente: no para hacer la historia que ya estaba hecha, sino para aceptarla. La pobre Historia había dejado de respirar: traicionada en los textos académicos, mentida en las aulas, dormida en los discursos de efemérides, la habían encarcelado en los museos y la habían sepultado, con ofrendas florales, bajo el bronce de las estatuas y el mármol de los monumentos". 
Eduardo Galeano.

Inicio con ganas la vida de este proyecto que llevaba tiempo gestando y que por fin doy a luz: un almacén de ideas, de retazos y de propuestas que no contribuyan sin embargo a fraccionar sino a dar coherencia y solidez a mi apuesta por la historia, la política y el feminismo. Un muestrario de cuanto me enriquece y me hace seguir. Una colección de esa Historia que nace de la necesidad, el compromiso y la pasión: Historia desde la rabia.

Comenzamos.