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miércoles, 24 de febrero de 2016

La cultura occidental da asco (VII).

"Por lo tanto, para nosotros es indudable que la mujer debe ser madre ante todo, con olvido de todo lo demás si fuera preciso; y por ello, por inexcusable obligación de su sexo; como el hombre debe aplicar su energía al trabajo creador por la misma ley inexcusable de su sexualidad varonil. Oigamos otra vez la voz de Dios, insistente y eterna: Tú, mujer, parirás; tú, hombre, trabajarás".

Gregorio Marañón: Tres ensayos sobre la vida sexual, 1927.

"El centro del alma femenina por muy inteligente que sea la mujer, está ocupado por un poder irracional. Si el varón es la persona racional, es la fémina la persona irracional. ¡Y ésta es la delicia suprema que en ella encontramos!".

Ortega y Gasset: Estudios sobre el amor, 1926.

"Las mujeres han brillado mucho menos que los hombres en el cultivo de las ciencias, las letras y las artes. Este hecho se debe principalmente al talento y a las actividades naturales, que difieren mucho de un sexo a otro: diferencias de aptitudes que son innatas y, por lo tanto, fundamentales y permanentes".

Francesc Tusquets: El problema feminista, 1931.

"Cuantos más derechos políticos y facilidad para el trabajo extradoméstico se otorguen a la mujer, más se apartarán los hombres del matrimonio. Y cuantos menos matrimonios, más invasora y exigente se mostrará la mujer, atormentada por el abandono, el sobretrabajo agotante y la imposibilidad de satisfacer, decorosa y legalmente, sus íntimas y sacrosantas aspiraciones a la maternidad".

Ramon y Cajal: La mujer, 1932.

martes, 27 de octubre de 2015

La cultura occidental da asco (VI).

Si las mujeres están a la cabeza del gobierno, el Estado corre peligro, porque ellas no actúan según las exigencias de la universalidad, sino siguiendo opiniones e inclinaciones contingentes. No es seguro que Hegel dijera esto literalmente, puesto que la frase aparece en un añadido -y por lo tanto, procede de los apuntes tomados por sus alumnos- al § 166 de su Filosofía del Derecho. Allí, tras exponer el lugar de la familia como primera esfera de la vida ética (...), Hegel señala, ahora sí, literalmente, que el hombre tiene su vida efectiva y sustancial en el Estado, en la ciencia y cosas semejantes, mientras que la mujer tiene su determinación sustancial en la familia, y su interior disposición ética en la piedad.

Se trata de un tópico tan persistente en la Edad Antigua como en la Edad Moderna: la incapacidad de las mujeres para los asuntos de la vida pública, paralla a la que supuestamente tienen para la ciencia o para el arte. Hegel lo sitúa en un marco más amplio, añadiendo que las mujeres, si bien pueden ser cultas, no está hechas para las ciencias elevadas, la filosofía o ciertas producciones del arte que requieren un "universal". (...) Freud, por su parte, lo expresaba de otro modo: las mujeres, dice, no subliman.

Antonio Gómez Ramos y Rocío Orsi Portalo: "Ciudadana Antígona: más allá del presentimiento de lo ético y la eterna ironía de la cosa pública".


jueves, 9 de julio de 2015

La cultura occidental da asco (V).

"A lo largo de la historia, varios pensadores, humanos y divinos, todos machos, se han ocupado de la mujer, por diversas razones:
  • Por su anatomía
            Aristóteles: La mujer es un hombre incompleto.
            Santo Tomás de Aquino: La mujer es un error de la naturaleza, nace de un esperma en mal estado.
           Martín Lutero: Los hombres tienen hombros anchos y caderas estrechas. Están dotados de inteligencia. Las mujeres tienen hombros estrechos y caderas anchas, para tener hijos y quedarse en casa.
  • Por su naturaleza
            Francisco de Quevedo: Las gallinas ponen huevos y las mujeres, cuernos.
            San Juan Damasceno: La mujer es una burra tozuda.
            Arthur Schopenhauer: La mujer es un animal de pelo largo y pensamiento corto.
  • Por su destino
            Dijo Yahvé a la mujer, según la Biblia: Tu marido te dominará.
            Dijo Alá a Mahoma, según el Corán: Las buenas mujeres son obedientes".

lunes, 22 de junio de 2015

La cultura occidental da asco (IV).

"Son cosas de mujeres, se dice también. El racismo y el machismo beben de las mismas fuentes y escupen palabras parecidas. Según Eugenio Raúl Zaffaroni, el texto fundador del derecho penal es El martillo de las brujas, un manual de la Inquisición escrito contra la mitad de la humanidad y publicado en 1546. Los inquisidores dedicaron todo el manual, desde la primera hasta la última página, a justificar el castigo de la mujer y a demostrar su inferioridad biológica. Ya las mujeres habían sido largamente maltratadas por la Biblia y por la mitología griega, desde los tiempos en que la tonta de Eva hizo que Dios nos echara del Paraíso y la atolondrada de Pandora destapó la caja que llenó al mundo de desgracias. "La cabeza de la mujer es el hombre", había explicado san Pablo a los corintios, y diecinueve siglos después Gustave Le Bon, uno de los fundadores de la psicología social, pudo comprobar que una mujer inteligente es tan rara como un gorila de dos cabezas. Charles Darwin reconocía algunas virtudes femeninas, como la intuición, pero eran virutdes características de las razas inferiores".

Eduardo Galeano: Mujeres.


martes, 9 de junio de 2015

La cultura occidental da asco (III).

"En Psicopatología de la vida cotidiana (1914), Freud iba aún más lejos, afirmando que a una mujer le resultaría difícul "usar toda su fuerza muscular" para rechazar un ataque sexual porque "una parte de los sentimientos inconscientes de la atacada lo acoge en buen grado". Después relataba una historia de Don Quijote, en la que una mujer había interpuesto una acción judicial contra un hombre "que supuestamente le había robado su honor por la fuerza de la violencia". Sancho Panza, el juez, la indemnizó con un monedero lleno que le quitó al acusado, pero después de que la mujer se marchara, le dio al acusado permiso para seguirla y arrebatarle el monedero. Ambos regresaron luchando, enorgulleciéndose la mujer de que el villano fuera incapaz de hacerse con el monedero. Acto seguido, Sancho dijo: Si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa lo mostrárais, y aún la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran falta".

Joanna Bourke: Los violadores. Historia del estupro desde 1860 hasta nuestros días.

viernes, 6 de marzo de 2015

La cultura occidental da asco.

"En la unión de los sexos, cada uno concurre de igual forma al objetivo común, pero no de igual manera. De esa diversidad nace la primera diferencia asignable entre las relaciones morales de uno y otro. Uno debe ser activo y fuerte, el otro pasivo y débil: es totalmente necesario que uno quiera y pueda, basta que el otro resista poco. 

Establecido este principio, de él se sigue que la mujer está hecha especialmente para agradar al hombre; si el hombre debe agradarle a su vez, es una necesidad menos directa. (...) Si la mujer está hecha para agradar y para ser sometida, debe hacerse agradable para el hombre en lugar de provocarle: la violencia de ella reside en sus encantos; con ellos debe forzarle a él de encontrar su fuerza y a utilizarla. El arte más seguro de animar esa fuerza es hacerla necesaria por la resistencia. Entonces el amor se une al deseo, y uno triunfa con la victoria que el otro le hace conseguir. (...)

Sea pues que la hembra del hombre comparta o no sus deseos y quiera o no satisfacerlos, le rechaza y se defiende siempre, pero no siempre con la misma fuerza ni por consiguiente con el mismo éxito; para que el atacante salga victorioso es preciso que el atacado lo disponga o permita; porque ¿cuántos medios sagaces no hay para forzar al agresor a usar la fuerza? El más libre y más dulce de todos los actos no admite violencia real, la naturaleza y la razón se oponen a ello (...).

Si en nuestros días se registran menos actos de violencia, no es seguramente porque los hombres sean más temperantes, sino porque es menos su credulidad, y porque semejante queja, que antaño hubiera convencido a pueblos simples, en nuestros días no haría sino atraer las risas de los burlones; se gana más callando. Hay en el Deuteronomio una ley por la que una muchacha seducida era castigada junto con su seductor, si el delito se había cometido en la ciudad; pero si se había cometido en el campo o en lugares apartados, sólo se castigaba al hombre; porque, dice la ley, la muchacha gritó y no fue oída".

Jean-Jacques Rousseau: Emilio o De la educación.