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lunes, 18 de junio de 2018

De los límites de la sororidad (VII).

"Borrando toda historia, incluida la historia oral de la relación entre las mujeres blancas y las no-blancas, el feminismo hegemónico blanco equiparó mujer blanca y mujer. Pero es claro que las mujeres burguesas blancas, en todas las épocas de la historia, incluso la contemporánea, siempre han sabido orientarse lúcidamente en una organización de la vida que las colocó en una posición muy diferente a las mujeres trabajadoras o de color. La lucha de las feministas blancas y de la "segunda liberación de la mujer" de los años setenta en adelante pasó a ser una lucha contra las posiciones, los roles, los estereotipos, los rasgos, los deseos impuestos con la subordinación de las mujeres burguesas blancas. No se ocuparon de la opresión de género de nadie más. Concibieron a "la mujer" como un ser corpóreo y evidentemente blanco pero sin conciencia explícita de la modificación racial. Es decir, no se entendieron a sí mismas en términos interseccionales, en la intersección raza, género y otras potentes marcas de sujección y de dominación. Como no percibieron estas profundas diferencias, no encontraron ninguna necesidad de crear coaliciones. Asumieron que había una hermandad, una sororidad, un vínculo ya existente debido a su sujeción de género.

María Lugones: "Colonialidad y género".

lunes, 8 de agosto de 2016

Que las mujeres negras y las mujeres blancas tienen historias distintas.

"Una debe reconocer que las mujeres negras y las blancas tienen historias distintas y distintas relaciones con las luchas actuales (...). Las mujeres blancas que aceptan este debate deben reconocer la base material de su posición de poder respecto a las personas negras, tanto si son mujeres como si son varones. También resulta necesario reconocer las complejidades de esta relación de poder: por ejemplo, en el caso de las mujeres blancas respecto de los varones negros; una relación en la que pueden tener una posición de privilegio, estar oprimidas o ambas cosas a la vez.

En sus contribuciones a esta discusión, las mujeres blancas no pueden esquivar el legado de racismo en el seno del feminismo. Este legado tiene una larga historia que incluye el dominio de la eugenesia en los movimientos de control de la natalidad, tanto en los antiguos como en los más recientes; la aceptación entusiasta por parte de la mayoría de las sufragistas del nacionalismo imperialista y, en el mejor de los casos, el fracaso de las campañas anti-violación a la hora de evitar que reproduzcan estereotipos racistas sobre la sexualidad de los varones negros. (...) Aunque el discurso "¿Acaso no soy yo una mujer?" de Sojourner Truth ha sido citado a menudo en el movimiento de las mujeres... ¿de qué ha servido? Dejando aparte el racismo intencionado, se ha utilizado la falta de información como excusa para dejar a las mujeres negras fuera de los análisis, o bien se las ha definido como un problema o se las ha convertido en algo exótico. Tenemos la impresión de que las mujeres negras han sido simplemente añadidas al movimiento sin que se haya realizado una transformación global necesaria para el análisis".

Kum-Kum Bhavnani y Margaret Coulson: "Transformar el feminismo socialista. El reto del racismo".

martes, 19 de julio de 2016

Las mujeres individuales frente a las mujeres como colectivo.

"Como había hecho Friedan antes, las mujeres blancas que dominan el discurso feminista hoy en día rara vez se cuestionan si su perspectiva de la realidad de las mujeres se adecua o no a las experiencias vitales de las mujeres como colectivo. Tampoco son conscientes de hasta qué grado sus puntos de vista reflejan prejuicios de raza y de clase, aunque ha existido una mayor consciencia de estos prejuicios en los últimos años. El racismo abunda en la literatura de las feministas blancas, reforzando la supremacía blanca y negando la posibilidad de que las mujeres se vinculen políticamente atravesando las fronteras étnicas y raciales. El rechazo histórico de las feministas a prestar atención y a atacar las jerarquías raciales ha roto el vínculo entre raza y clase. Sin embargo, la estructura de clase en la sociedad estadounidense se ha formado a partir de la política racial de la supremacía blanca; sólo a través del análisis del racismo y de su función en la sociedad capitalista se puede obtener una comprensión completa de las relaciones de clase. La lucha de clases está unida de forma inseparable a la lucha para terminar con el racismo".

bell hooks: "Mujeres negras. Dar forma a la teoría feminista".

lunes, 18 de julio de 2016

De los límites de la sororidad (VI).

"Las teorías feministas que examinan nuestras prácticas medievales como "residuos feudales" o nos etiqueta de "tradicionales", también nos evoca como mujeres políticamente inmaduras que necesitamos una orientación y enseñanza en el eje del feminismo occidental. Deben de ser contestadas de forma constante".

Valerie Amos y Pratibna Parmar.

"La presuposición de una hermandad automática entre mujeres blancas y negras es algo sin fundamento. La hermandad sólo puede crearse y desarrollarse cuando las mujeres blancas reconocen las complejas relaciones de poder entre las mujeres y varones blancos, de un lado, y las mujeres y varones negros, de otro".

Kum-Kum Bhavnani y Margaret Coulson: "Transformar el feminismo socialista. El reto del racismo".

"Las feministas occidentales deberían ampliar sus áreas de interés e ir más allá del modelo de opresión masculina de la mujer".

Yenna Wu.

jueves, 14 de julio de 2016

De la necesidad de repensarnos.

"Las marchas conocidas con el nombre de Reclama la Noche, que se desarrollaron en la segunda mitad de la década de 1970, con frecuencia recorrían zonas negras pidiendo mayor seguridad para las mujeres, a menudo con eslóganes que exigían mayor presencia policial (...). A pesar de las protestas de las mujeres negras, las manifestaciones de Reclama la Noche siguieron, y todavía siguen con frecuencia, llevando esos eslóganes que exigen mayor presencia policial. No sólo es un acto racista manifestarse en zonas negras exigiendo calles más seguras para las mujeres -¿para qué mujeres?-, sino que además, por decirlo suavemente, no conozco muchas mujeres negras que crean que la protección policial sea una forma de conseguir ese objetivo. El racismo actúa de forma que sitúa a las distintas mujeres en diferentes relaciones con las estructuras de poder y autoridad en la sociedad.

El problema con el concepto de género es que está enraizado en la base material y aparentemente simple y "real" de la diferencia biológica entre mujeres y varones. Pero lo que se construye sobre esa base no es una feminidad en relación con una masculinidad, sino varias. No es sólo que haya diferencias entre los distintos grupos de mujeres, sino que esas diferencias son a menudo escenario de un conflicto de intereses".

Kum-Kum Bhavnani y Margaret Coulson: "Transformar el feminismo socialista. El reto del racismo".

miércoles, 1 de junio de 2016

El miedo a la improductividad.

"Los gitanos, durante todo el siglo XV, justifican su itinerancia por motivos religiosos. Y en la mayoría de ocasiones obtienen los beneficios de tal condición. Así nos encontramos que durante el siglo XV, todos, o casi todos los grupos gitanos que se hallaban repartidos ya por todo el continente europeo, portaban salvoconductos de diversos reyes, príncipes y señores que les concedían permiso de paso y protección. (...) Aunque también desde el principio son causa de sospecha constante por parte de la población civil. Este rumor se convirtió en clamor y sumados a los profundos cambios políticos, religiosos, económicos y sociales que se estaban dando en la Europa del siglo XV, propició que la consideración y el trato hacia los gitanos tomase un rumbo distinto. (...) Y el motivo más evidente de esto se cifra en el cambio de sensibilidad en cuanto al errar gitano. Pasan de ser considerados como peregrinos a ser tratados como delincuentes. El nomadismo gitano, que en un primer momento era visto como prueba de fe cristiana, pasa a ser considerado como un vagabundeo peligroso. (...) Los gitanos ya no son bienvenidos.

(...) Siete años después de la expulsión de los judíos y tres años antes de la conversión forzada de los musulmanes, los Reyes Católicos ponen a los gitanos contra la pared; o se hacen sedentarios, abandonando su modo de vida nómada, asimilándose al resto de la población o se marchan del país en plazo de sesenta días. (...) En el preámbulo de su pragmática, los Reyes Católicos señalan que la mayoría de los gitanos son aptos para el trabajo. Los conmina a abandonar su itinerancia y a avecinarse ejerciendo oficios conocidos o bien acomodarse con amos que garanticen su subsistencia. Subraya que su vida errante y ociosa constituye un desorden y un mal ejemplo para los demás súbditos. Los gitanos que se negaran a obedecer estas disposiciones y sumarse a los trabajos agrícolas, tienen sesenta días para abandonar el reino. Cumplido este plazo serán tratados como vagabundos ociosos que viven de los robos y engaños y como tal se les debía tratar. (...) La opción que se les propone es un dilema que comporta un riesgo de muerte: el etnocidio o el genocidio".

Isaac Motos Pérez, Lo que no se olvida: 1499-1978.

martes, 1 de marzo de 2016

El hombre blanco occidental como sujeto histórico universal.

"Interesa destacar que existen semejanzas reveladoras en el desarrollo del discurso de la "otredad" de "raza" y de la "otredad" de género que responden a lógicas parecidas en el siglo XIX, momento significativo de expansión colonial europea. Estos discursos "del otro", que esbozan una "otredad" en términos de "raza" o de género, se basaban en la presentación cultural de la diferencia humana a partir del establecimiento de una diferencia absoluta de base biológica, convertida en algo natural y social. La naturalización de la diferencia humana y el esencialismo biológico implícitos en esta representación cultural eran factores decisivos en la construcción de un imaginario colectivo negativo respecto a las mujeres y las personas no blancas. La biologización del pensamiento racial (...) convirtió el discurso de "raza" en mito significativo de valores culturales de superioridad blanca occidental en el momento de la expansión colonial europea. De la misma manera, el esencialismo biológico funcionó, en el discurso de género, para afianzar un mensaje de inferioridad femenina. Estableció en la diferencia natural entre hombres y mujeres, el punto de partida de un destino biológico y social ineludible para la mujer: la maternidad. Ambas representaciones culturales, apoyadas en un pensamiento de signo biosocial, presentaron la diferencia racial o de género en términos de una diferencia natural irreductible que justificaba una jerarquización social de inferior a superior. (...) Frente a la norma que definía al hombre blanco occidental como único sujeto histórico universal, estos colectivos quedaron excluidos de la categoría de sujetos políticos. Se justificaban, de este modo, prácticas discriminatorias hacia las personas no blancas y hacia las mujeres, que pasaron a ser identificadas como "el otro/a". De este modo, este discurso de "otredad" relegaba a las mujeres y a las personas no blancas a la categoría de subalternas excluidas como sujetos históricos".

Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

lunes, 22 de febrero de 2016

Raza, género y clase.

"Reconocer las interconexiones de raza, género y clase es también reconocer que las condiciones de nuestras vidas están conectadas y conformadas por las condiciones de vida de otros. De esta forma, los hombres son privilegiados precisamente porque las mujeres no lo son; y los blancos tienen ventajas precisamente porque las mujeres no las tienen; y los blancos tienen ventajas precisamente porque la gente de color está en desventaja. En otras palabras, tanto la gente de color como los blancos viven vidas estructuradas racialmente; y las vidas tanto de mujeres como de hombres están conformadas por su género; y las vidas de todos nosotros están influenciadas por los dictados de la economía patriarcal de la sociedad estadounidense. Pero las intersecciones entre esas categorías de opresión significan que existen también jerarquías entre las mujeres, entre los hombres, y que algunas mujeres ostentan un poder cultural y económico sobre ciertos grupos de hombres".

Yen Le Espiritu.

martes, 16 de febrero de 2016

La función de Jezabel.

"La imagen de Jezabel se originó bajo la esclavitud cuando las mujeres negras eran descritas como (...) "nodrizas sexualmente agresivas". La función de Jezabel consistía en relegar a todas las mujeres negras a la categoría de mujeres sexualmente agresivas, proporcionando de esa forma un fundamento poderoso para las extendidas agresiones sexuales de los hombres blancos, ampliamente contadas por las esclavas negras. Jezabel servía aún para otra función. El poder atribuir un apetito sexual desmesurado a las esclavas negras, permitía contar con incrementos en la fertilidad. Al suprimir la crianza que las mujeres afroamericanas podían dar a sus propios hijos, que reforzaría los lazos de la familia negra, y al obligar a las mujeres a trabajar en el campo, a servir de nodrizas para los niños blancos y a criar emocionalmente a sus propietarios blancos, los negreros unían eficazmente las imágenes de Jezabel y de "mammy" a la explotación económica inherente a la institución de la esclavitud".

Patricia Hill Collins.

miércoles, 10 de febrero de 2016

De los límites de la sororidad (IV).

"Necesitamos reconocer que no sólo las diferencias sino también la naturaleza relacional de esas diferencias. Las vidas de las mujeres blancas de clase media son muy diferentes de las vidas de las mujeres de clase trabajadora blancas, negras y latinas, y es importante reconocer que esas mujeres de clase media viven las vidas que viven precisamente porque las mujeres de clase trabajadora viven las vidas que viven. Las mujeres blancas y las de color no sólo viven diferentes vidas sino que las mujeres blancas viven las vidas que viven en gran parte porque las mujeres de color viven las vidas que viven".

Elsa Barkley Brown.

"Si el verdadero significado de "mujer" excluye a las mujeres de color, entonces la "violencia contra las mujeres" deberá entenderse únicamente en los términos que afectan a las mujeres blancas burguesas. Si, para agravar el problema, el racismo se entiende primariamente en términos de desigualdad entre hombres, no se pueden considerar ni la violencia intrarracial ni la interracial contra las mujeres de color".

María Lugones: "Multiculturalismo radical y feminismos de mujeres de color".

viernes, 5 de febrero de 2016

La racialización del género o la sexualización de la raza.

"Se colocó al varón inglés de clase media en la cúspide de la jerarquía evolucionista. Seguían las mujeres inglesas blancas de clase media. A las trabajadoras domésticas, las mujeres mineras y las prostitutas de las clase trabajadora se las situó en el umbral entre las razas blanca y negra".

Citado en María Lugones: "Multiculturalismo radical y feminismos de mujeres de color".

"En la articulación del racismo figuran con fuerza las representaciones de género y sexualidad. Las normas de género en los Estados Unidos están basadas en las experiencias de los hombres y mujeres de clase media de origen europeo. Estas normas de género construidas eurocéntricamente forman un telón de fondo de expectativas para los hombres y mujeres de color americanos -expectativas que el racismo con frecuencia impide que se logren. En general los hombres de color son vistos no como protectores sino más bien como agresores -una amenaza para las mujeres blancas. Y las mujeres de color son vistas como hiper-sexualizadas y por ello no dignas de la protección social y sexual concedida a las mujeres blancas de clase media. Para los hombres y mujeres asiático-americanos, su exclusión de las nociones culturales de lo masculino y lo femenino de base blanca, ha adoptado formas aparentemente contradictorias: los hombres asiáticos han sido clasificados a la vez como hiper-masculinos (el "peligro amarillo") y afeminados (la "minoría modelo"); y las mujeres asiáticas han sido interpretadas a la vez como superfemeninas (la "muñeca china") y castrantes (la "mujer dragón")".

Yen Le Espiritu, 1997.


martes, 26 de enero de 2016

Las semillas masculinas de la civilización.

"Despertada de su languidez sensual por el épico recién llegado, la mujer indígena extiende una mano acogedora insinuando sexo y sumisión... Vespucci, el divino visitante, se ve destinado a inseminarla con sus semillas masculinas de civilización, a fructificar la naturaleza salvaje y a apaciguar las desenfrenadas escenas de canibalismo que se desarrollan en el fondo (...). Los caníbales resultan ser hembras y están asando en una estaca una pierna humana".

"Durante siglos, los continentes indeterminados -África, las Américas, Asia- figuraban en el saber popular europeo como erotizados libidinosamente. Los relatos de viajeros abundaban en visiones de la monstruosa sexualidad de tierras lejanas donde, como decía la leyenda, los hombres ostentaban penes gigantescos y las mujeres copulaban con monos, los pechos de hombres afeminados daban leche y las mujeres militarizadas se cortaban los suyos.

Dentro de esta tradición porno-tropical, las mujeres figuraban como el paradigma de la aberración y de los excesos sexuales. El folklore las veía, más aún que a los hombres, como dadas a un deleite sexual lascivo tan promiscuo que bordeaba lo bestial".

Anne McClintock: Imperial Leather: Race, Gender and Sexuality in the Colonial Contest.

sábado, 16 de enero de 2016

En torno a la interseccionalidad.

"El lugar de la opresión puede comprenderse como un solapamiento de opresiones que se cruzan o se entrelazan y que se entretejen o se fusionan. Género y raza, por ejemplo, no se cruzan como categorías de opresión separadas y separables. Más bien, la opresión de género y la raza afectan a la gente sin ninguna posibilidad de separación. (...) Esto no sucede como si las categorías de género y de raza dicotomizadas no tuvieran un grado de realidad. De hecho, el orden social está organizado ideológicamente de forma categorial. Ésta es la razón, por ejemplo, de que las violencias causadas a mujeres no blancas no se pueden ver como una cuestión de derecho. Observar el solapamiento o la intersección de opresiones es en consecuencia un importante paso en la resistencia contra la lógica de la opresión, que no reconoce las violencias causadas en el lugar de la intersección.

(...) Decir que las opresiones se solapan es decir que ninguna opresión moldea o reduce a una persona que no esté tocada por o separada de otras opresiones que la moldean o la reducen. Las opresiones se solapan cuando los mecanismos sociales de opresión fragmentan al oprimido, tanto a los individuos como a las colectividades. La fragmentación social, en sus asentamientos individuales y colectivos, es el cumplimiento del solapamiento de opresiones. Este solapamiento es posible sólo si las opresiones se entienden como separables, discretas. El solapamiento o intersección de opresiones es un mecanismo de control, de reducción, de inmovilización, de desconexión. (...) El solapamiento es posible sólo si se disfraza la inseparabilidad de las opresiones. A dondequiera que miremos, encontramos el solapamiento de opresiones que nos incapacita para percibir y resistir a las opresiones como mezcladas y fundidas".

María Lugones: "Multiculturalismo radical y feminismos de mujeres de color".

viernes, 8 de enero de 2016

Como si el racismo se redujera únicamente a estas dos categorías.

"El tema de las mujeres "negras" y la crítica al feminismo "blanco" ha ganado importancia en los últimos años pero, ¿a qué nos referimos con "negra" y a quiénes consideramos personas "negras"? El término persona "negra" tiene significados diferentes cuando se utiliza en distintos contextos académicos y culturales. Por ejemplo, en Estados Unidos, "negra" hace referencia específicamente a la comunidad con ascendientes africanos que han tenido una experiencia concreta como esclavos (sea cual sea su país de origen). Sin embargo, en Gran Bretaña se usa más libremente como categoría basada en el color de la piel y en unos orígenes coloniales compartidos.

(...) Es un error caer en la trampa de la mitología racista/sexista que insiste en que nuestra experiencia de "negritud" como mujeres no caucásicas nos pone a todas en la misma categoría como víctimas del racismo, o que la desigualdad social y la injusticia es al final reducible a la "raza" o a las diferencias de color, sin prestar atención del mismo modo a las experiencias y a las historias particulares de racismo. (...) Acepto que, en ciertas circunstancias, se han utilizado mucho y con éxito las plíticas de la identidad como una estrategia política. Por ejemplo, en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, la categoría "negra" posicionaba a las personas que no eran blancas en una situación clave desde la que poder expresarse. Pero el uso del término "negra" para hacer referencia a algo que no sea una campaña específica cae en la trampa de la oposición binaria que separa de manera artificial a personas "negras" y "blancas" (como si el racismo se redujera únicamente a estas dos categorías)".

Magdalene Ang-Lygate: "Trazar los espacios de la deslocalización. De la teorización de la diáspora".

martes, 22 de diciembre de 2015

De los límites de la sororidad (II).

"Mary, te pido que seas consciente de cómo este proceder fomenta las fuerzas destructivas del racismo y la segregación entre mujeres; pues parte del supuesto de que la historia y los mitos de las mujeres blancas son los únicos a los que deben acudir todas las mujeres en busca de poder y puntos de referencia, en tanto que las mujeres no blancas y nuestras historias quedan convertidas en motivos decorativos o en ejemplos de la victimización de las mujeres. Te pido que seas consciente de los efectos que tal desdén tiene en la comunidad de las mujeres negras y demás mujeres de color, y de cómo resta valor a tus propias palabras. Ese desdén no es en esencia diferente de la sistemática degradación a la que se somete a las mujeres negras para convertirlas en objeto, pogamos por caso, de los asesinatos que ahora mismo están perpretándose en tu ciudad. Cuando el patriarcado nos desprecia, promueve nuestro asesinato. Cuando la teoría feminista lesbiana y radical nos desprecia, promueve su propia extinción.

El desdén se alza como un tremendo obstáculo para nuestra comunicación. Obstáculo que hace mucho más fácil daros la espalda que tratar de comprender el pensamiento que avala vuestra forma de proceder. ¿Será el siguiente paso la guerra declarada entre nosotras o la segregación? Ciertamente, la asimilación a una historia de mujeres exclusivamente europeo-occidental no es aceptable".

Audre Lourde: "An open letter to Mary Daly".

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Que el reconocimiento formal de derechos no es suficiente.

"Se sugiere a veces que no es pertinente introducir aspectos materiales cuando se aborda el problema de la igualdad y del universal. Sin embargo, el feminismo, desde sus orígenes, ha mostrado que esta crítica es no sólo pertinente sino necesaria. En efecto, una vez proclamada la igualdad universal, las mujeres tuvieron que "arrancarle" sus derechos (y poco a poco) al poder patriarcal ilustrado que se los negaba. Para ello, mostraron que su exclusión era sistemática y respondía a la materialidad ineludible de sus cuerpos, definidos como "de mujer" al nacer. De manera paralela, grupos específicos de mujeres (y de varones) étnicamente marcados tienen todavía que arrancar su igualdad si no al universal formal, sí al menos a los poderes racistas, enmascaarados en los discursos igualitaristas que proclaman el universal. En esos casos, no se trata de negar la igualdad o la universalidad (o desconocerlas) sino, por el contrario, se trata de instrumentar estrategias teóricas y prácticas efectivas para dar cuenta de la exclusión.

El reconocimiento formal de derechos -como sabemos- no es suficiente, pero constituye un punto de partida que sienta las bases para superar la inconmensurabilidad de las diferencias (...). Aunque, como la exclusión de las mujeres en general sólo está siendo paliada relativamente, debemos estar alerta ante la crisis actual de las sociedades occidentales. El enmascaramiento en términos de derechos étnico-culturales y religiosos de los patriarcados fundamentalistas no debe pasarnos inadvertido. No sea que esta crisis mundial se "resuelva" (como históricamente ha sucedido tantas veces) en un sexismo operacional (no coherente), que restituya la estabilidad perdida, en términos de refuerzo del patriarcado, donde las mujeres y sus derechos -cuyo lugar siempre ha sido precario y en vías constantes de redefinición y de legitimación- quedarían severamente afectados".

María Luisa Femenías: "Esbozo de un feminismo latinoamericano".

jueves, 3 de diciembre de 2015

De los límites de la sororidad.

"La fuerza que permite a las autoras blancas no hacer referencia a la identidad racial en sus libros sobre "mujeres", y que son en realidad libros sobre mujeres blancas, es la misma que obligaría a cualquier autora que escribiera exclusivamente sobre mujeres negras a hacer explícita su identidad racial. Esa fuerza es el racismo. Es la raza dominante la que puede hacer parecer su experiencia como la representativa".

bell hooks: Ain't I a woman.

"Las mujeres blancas del WLM son extraordinariamente reacias a verse a sí mismas como opresoras, al pensar que esto pondría en segundo plano su opresión. Consecuentemente, se oculta la implicación de las mujeres británicas en el imperialismo y en el colonialismo y se ignoran, asimismo, los beneficios que obtuvieron éstas (como blancas) de la opresión sobre las mujeres negras. Las formas del imperialismo son identificadas simplemente como aspectos de un patriarcado omnipotente, más que como un conjunto de relaciones sociales en las que las mujeres blancas sostienen posiciones de poder en virtud de su raza".

Hazel V. Carby: "Mujeres blancas, ¡escuchad! El feminismo negro y los límites de la hermandad femenina".

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Tu racismo no cabe en nuestro feminismo (II).

"En Nashville (Tennessee), vive un hombre blanco, Pat Hanifan, que violó a una jovencita afroamericana a la que arruinó la vida a causa del daño físico que la infrigió. Estuvo en la cárcel seis meses, fue puesto en libertad y ahora trabaja como detective en esa ciudad. En la misma ciudad, el pasado mayo, un hombre blanco violó a una chica afroamericana en una farmacia. Lo arrestaron y fue puesto en libertad bajo fianza. Corrió el rumor de que quinientos afroamericanos se habían organizado para lincharlo. Doscientos cincuenta ciudadanos blancos se armaron con Winchesters y lo protegieron. Se colocó un cañón frente a su casa y se reclamó la presencia de los "Rifles de Buchanan" (la milicia estatal) para protegerlo. La turba afroamericana no se materializó. Tan sólo dos semanas antes, Eph. Grizzard, que tan sólo había sido encausado por la violación de una mujer blanca, fue sacado de la cárcel, ante el gobernador de Buchanan, la policía y la milicia, arrastrado por las calles a plena luz del día, le fueron clavando cuchillos a cada paso y le hicieron toda la clase de crueldades que se le puede ocurrir a una turba airada; finalmente, se le ahorcó en el puente con las manos destrozadas porque intentó agarrarse a los pilares. ¡Un ejemplo claro y cruento de la sed de sangre de la civilización deciminónica de la Atenas del Sur! No se requirió la presencia de militar o cañón alguno. Se atrevió a visitar a una mujer blanca".

Ida B. Wells: Horrores sureños: la ley Lynch en todas sus fases.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Tu racismo no cabe en nuestro feminismo.

"Partiendo de los relatos de los linchamientos escritos en periódicos de blancos, [Isa Wells] analizó las fuentes secundarias del Chicago Tribune e hizo trabajo de campo justo después de los linchamientos. Elaboró y publicó estadísticas demoledoras. Así mostró que entre 1880 y 1891 en torno a 100 negros fueron linchados. En el año 1892, año en el que mataron a sus amigos, otros 160 hombres fueron linchados, la mayoría por asesinato (58) y por violación (46). Denunció que los linchamientos se utilizaban para frenar el posible ascenso social de la población negra en el Sur. Señalando las lógicas desde las que se denunciaba como violación cualquier contacto (a veces meramente verbal) entre un hombre negro y una mujer blanca, Wells introdujo uno de los temas que sería central en el feminismo negro: la forma en la que la intersección entre "raza" y género construye de forma desigual la sexualidad de la población blanca y de la población negra. Lo hizo subrayando los mecanismos a través de los cuales se demonizaban las relaciones raciales entre hombres negros y mujeres blancas -usando el término de violación para cualquier tipo de contacto o acercamiento entre unos y otras- y la forma en la que se naturalzia cualquier forma de agresión sexual (violación) de hombres blancos a mujeres negras".

Mercedes Jabardo: Feminismos negros. Una antología.