viernes, 10 de junio de 2016

La manada.

"De las periferias vienen las manadas. Cuando la feminidad se construye en manada, se convierte en una feminidad subversiva. Una perra sola es una perra muerta, una manada es un comando político. Las perras no se ocupan de la cocina ni de vigilar a los niños de la patria. En manada, cada perra es capaz de morder, de organizarse para vivir fuera del hogar. Las perras (...) son animales fronterizos, zorras transnacionales o bollos sin papeles para los que el glamour de basurero es una forma de resistir frene a las construcciones normativas de género, clase, sexualidad o pertenencia nacional. La manada no es ni la comunidad, ni el gueto, ni el partido político. En la manada de perras no hay ley de género ni de identidad sexual, no valen más los tacones que los bigotes (ni bio ni pegados con cola). Y como la manada es una máquina colectiva de follar que sirve para resistir y para inventar otras formas de placer también entran en ella los chicos trans y las camioneras más austeras.

Escritura-perra. Pero también escritura-manada".

Itziar Ziga: Devenir perra.

miércoles, 8 de junio de 2016

En defensa de la tribu.

"Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos. Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos".

Laura Gutman: "En lugar de tribu hay sólo un padre".

lunes, 6 de junio de 2016

La invención del hogar.

"Los procesos de modernización no sólo transformaron la vida pública, también afectaron profundamente a la estructura de los hogares. El avance de la industrialización redujo el hogar al lugar donde habita la pequeña familia nuclear moderna, y en el que sus miembros duermen, se alimentan, se cuidan, se quieren -o se odian- y poco más. El hogar antiguo era un sitio mucho más abigarrado, donde, por así decirlo, las gallinas ponían sus huevos en el mismo lugar en el que las mujeres parían, los niños jugaban y los ancianos moría. En él se superponían tareas muy distintas, muchas de ellas controladas por mujeres, como el cultivo, el cuidado del ganado, el aprovisionamiento de agua potable, la fabricación de ropa y enseres diversos o la producción de alimentos de todo tipo. Además, las mujeres solían ser las encargadas de criar y educar a los hijos, curar enfermedades comunes y atender partos, para lo cual atesoraban un buen número de conocimientos prácticos que hoy se encuentran compartimentados en manos de distintos profesionales. Todavía hoy en las zonas rurales se pueden apreciar los restos de los hogares de este tipo: aunque buena parte de su aprovisionamiento tiene lugar en el mercado, hay mujeres que cultivan huertos, hacen pan, ordeñan vacas, cosen y zurcen y si no atienden los partos de sus hijas, no es porque no sepan hacerlo.

(...) Durante miles de años, el hogar familiar no sólo fue una fuente de sentido simbólico, sino la base material de la vida social. Nuestros hogares, cada día más vacíos, son una excepción histórica, no la norma".

Carolina del Olmo: ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista.

miércoles, 1 de junio de 2016

El miedo a la improductividad.

"Los gitanos, durante todo el siglo XV, justifican su itinerancia por motivos religiosos. Y en la mayoría de ocasiones obtienen los beneficios de tal condición. Así nos encontramos que durante el siglo XV, todos, o casi todos los grupos gitanos que se hallaban repartidos ya por todo el continente europeo, portaban salvoconductos de diversos reyes, príncipes y señores que les concedían permiso de paso y protección. (...) Aunque también desde el principio son causa de sospecha constante por parte de la población civil. Este rumor se convirtió en clamor y sumados a los profundos cambios políticos, religiosos, económicos y sociales que se estaban dando en la Europa del siglo XV, propició que la consideración y el trato hacia los gitanos tomase un rumbo distinto. (...) Y el motivo más evidente de esto se cifra en el cambio de sensibilidad en cuanto al errar gitano. Pasan de ser considerados como peregrinos a ser tratados como delincuentes. El nomadismo gitano, que en un primer momento era visto como prueba de fe cristiana, pasa a ser considerado como un vagabundeo peligroso. (...) Los gitanos ya no son bienvenidos.

(...) Siete años después de la expulsión de los judíos y tres años antes de la conversión forzada de los musulmanes, los Reyes Católicos ponen a los gitanos contra la pared; o se hacen sedentarios, abandonando su modo de vida nómada, asimilándose al resto de la población o se marchan del país en plazo de sesenta días. (...) En el preámbulo de su pragmática, los Reyes Católicos señalan que la mayoría de los gitanos son aptos para el trabajo. Los conmina a abandonar su itinerancia y a avecinarse ejerciendo oficios conocidos o bien acomodarse con amos que garanticen su subsistencia. Subraya que su vida errante y ociosa constituye un desorden y un mal ejemplo para los demás súbditos. Los gitanos que se negaran a obedecer estas disposiciones y sumarse a los trabajos agrícolas, tienen sesenta días para abandonar el reino. Cumplido este plazo serán tratados como vagabundos ociosos que viven de los robos y engaños y como tal se les debía tratar. (...) La opción que se les propone es un dilema que comporta un riesgo de muerte: el etnocidio o el genocidio".

Isaac Motos Pérez, Lo que no se olvida: 1499-1978.

lunes, 30 de mayo de 2016

Sobre el control de la sexualidad.

"En la ciudad obrera del siglo XIX se observa cómo se articulan mecanismos disciplinarios de control sobre el cuerpo; mediante la distribución de familias (cada una en una casa) y de los individuos (cada uno en una habitación). (...) Se dan a la vez mecanismos reguladores y disciplinarios. Por ello en el s. XIX la sexualidad fue un campo de importancia estratégica. La sexualidad se sitúa exactamente en el entrecruzamiento del cuerpo y la población. Por tanto depende tanto de la disciplina como de la regulación. El primero se ejerce sobre el cuerpo, el cuerpo indisciplinado que es entonces atacado por enfermedades individuales que los disolutos atraen entre sí. Pero al mismo tiempo la sexualidad disoluta tiene efectos sobre la población. Se cree que el disoluto tendrá una descendencia perturbada por generaciones y generaciones. (...) Y en la medida en que la sexualidad se encuentra en el origen de enfermedades individuales y que constituye el núcleo de la degeneración, representa el punto de articulación de lo disciplinario y lo regulador, del cuerpo y la población".

Isaac Motos Pérez, Lo que no se olvida: 1499-1978.


sábado, 28 de mayo de 2016

Volveremos.

"¡Pasará el tiempo, los días, los años!
¡Crecerá la hierba sobre los muertos!
Acabará sus días lo que hoy nazca;
Los barcos no volverán a los puertos
Pasarán las noches oscuras,
se harán polvo las altas montañas,
las celdas, las tumbas,
pasarán como las olas
pero, proscritos o muertos,
volveremos.

Volveremos en multitud innumerable;
Volveremos por todos los caminos,
como espectros vengadores saliendo de la sombra,
volveremos apretando los puños.
Unos en sus pálidos sudarios,
otros todavía sangrantes,
lívidos bajo las rojas banderas
los huecos de las balas en sus flancos.

¡Todo acabó!
Los fuertes, los valientes,
todos habéis caído, oh, mis amigos,
y ya se arrastran los esclavos, los traidores y los viles.
pero ayer, yo os soñé,
hermanos míos,
hijos del pueblo victorioso,
fieros y valientes como nuestros padres marcharon,
con la Marsellesa en los ojos.

Hermanos, en tal desmedida lucha,
amé vuestro coraje ardiente,
bajo la metralla rugiente y tonante,
con las rojas banderas flameando al viento
Volveremos por todos los caminos
Volveremos…"

Louise Michel, Prisión de Versailles, 8 de septiembre de 1871.

martes, 24 de mayo de 2016

En torno a la interseccionalidad (II).

"Insertas en historias de colonización y exacerbadas por ideologías fundamentalistas modernas, nuevas tecnologías y formas contemporáneas de discriminación, las políticas y procesos de la globalización neoliberal están perpetuando el racismo, la intolerancia y la discriminación en contra de las mujeres. (...) La gente vive identidades múltiples, formadas por varias capas, que se derivan de las relaciones sociales, la historia y la operación de las estructuras del poder. Las personas pertenecen a más de una comunidad a la vez y pueden experimentar opresiones y privilegios de manera simultánea. (...) El análisis interseccional plantea que no debemos entender la combinación de identidades como una suma que incrementa la propia carga sino como una que produce experiencias sustantivamente diferentes. En otras palabras, el objetivo no es mostrar cómo un grupo está más victimizado o privilegiado que otro, sino descubrir diferencias y similitudes significativas para poder superar las discriminaciones y establecer las condiciones necesarias para que todo el mundo pueda disfrutar sus derechos humanos".

Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo: "Interseccionalidad: una herramienta para la justicia de género y la justicia económica":

"Hoy por hoy, el reto que tenemos para con nosotras mismas y para con el movimiento de mujeres es hacer que las complejidades de la discriminación interseccional sean claramente visibles, y actuar para incluir a las mujeres marginadas no sólo en la manera en que nos referimos a cómo encauzar el cambio, sino también como partícipes en las acciones que nos comprometemos a realizar en las futuras orientaciones del movimiento de mujeres".

Marsha Darling: Foro AWID "Reinventando la globalización".