martes, 9 de junio de 2015

La cultura occidental da asco (III).

"En Psicopatología de la vida cotidiana (1914), Freud iba aún más lejos, afirmando que a una mujer le resultaría difícul "usar toda su fuerza muscular" para rechazar un ataque sexual porque "una parte de los sentimientos inconscientes de la atacada lo acoge en buen grado". Después relataba una historia de Don Quijote, en la que una mujer había interpuesto una acción judicial contra un hombre "que supuestamente le había robado su honor por la fuerza de la violencia". Sancho Panza, el juez, la indemnizó con un monedero lleno que le quitó al acusado, pero después de que la mujer se marchara, le dio al acusado permiso para seguirla y arrebatarle el monedero. Ambos regresaron luchando, enorgulleciéndose la mujer de que el villano fuera incapaz de hacerse con el monedero. Acto seguido, Sancho dijo: Si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa lo mostrárais, y aún la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran falta".

Joanna Bourke: Los violadores. Historia del estupro desde 1860 hasta nuestros días.

lunes, 8 de junio de 2015

Resurrección de María.

"María renació en Chiapas.

Fue anunciada por un indio del pueblo de Simojovel, que era primo suyo, y por un ermitaño que no era pariente y vivía dentro de un árbol de Chamula.

Y en el pueblo de Santa Marta Xolotepec, Dominica López estaba cosechando maíz cuando la vio. La mamá de Jesús le pidió que le alzara una ermita, porque estaba cansada de dormir en el monte. Dominica le hizo caso; pero a los pocos días vino el obispo y se llevó presos a Dominica, a María y a todos sus peregrinos.

Entonces María se escapó de la cárcel y se vino al pueblo de Cancuc y habló por la boca de una niña que también se llamaba María.

Los mayas tzeltales nunca olvidaron lo que dijo. Habló en lengua de ellos, y con voz ronquita mandó

que no se negasen las mujeres al deseo de sus cuerpos, porque ella se alegraba de esto; que las mujeres que quisieran se volvieran a casar con otros maridos, porque no eran buenos los casamientos que habían hecho los curas españoles; y que era cumplida la profecía de sacudir el yugo y restaurar las tierras y la libertad, y que ya no había tributo, ni rey, ni obispo, ni alcalde mayor.

Y el Consejo de Ancianos la escuchó y la obedeció. Y en el año de 1712, treinta y dos pueblos indios se alzaron en armas".

Eduardo Galeano: Mujeres.

sábado, 6 de junio de 2015

El mito de las denuncias falsas.

"En 1900, Bernard Sachs (el "decano de la neurología estadounidense") ofreció un análisis detallado del vínculo entre la histeria y las falsas acusaciones de violación. Según él, las mujeres histéricas tenían propensión a hacer estas acusaciones cuando se hallaban en un estado de gran agitación, como durante la menstruación, por ejemplo. (...) De hecho, para los médicos de comienzo del siglo XX, una de las principales demostraciones de que una mujer sufría histeria era su propensión a lanzar indiscriminadamente acusaciones de impudicia sexual.

(...) William Robinson, presidente del Consejo Médico y Jefe del Departamento de Enfermedades Genito-Urinarias y Dermatología del Hospital del Bronx, (...) afirmaba que las mujeres que formulaban acusaciones de violación eran "degeneradas". Eran "histéricas, psicópatas, buscaban notoriedad o eran simplemente viciosas". Las mentiras que tramaban las mujeres eran "de un ingenio realmente extraordinario", especialmente porque en muchas ocasiones terminaban creyéndose sus propias historias fantasiosas.

Joanna Bourke: Los violadores. Historia del estupro desde 1860 hasta nuestros días.

jueves, 4 de junio de 2015

Prostitución, sororidad y acción colectiva (II).

"Un grupo de cien prostitutas, que ayer ocupó la iglesia de Saint Nizier, en el centro de esta ciudad, continúan hoy encerradas en el templo, mientras los vecinos y comerciantes de los alrededores les llevan café caliente, comida y ánimos.

Las prostitutas, que suponen casi un tercio de las que hay en Lyon, tercera ciudad de Francia, protestan contra lo que consideran una represión improcedente de la Policía, y han apelado al Presidente de la República, Valéry Giscard d'Estaing, "presidente de todo Francia y por  tanto presidente de las prostitutas", así como a François Giroud, Secretaria de Estado para Asuntos de la Mujer, pidiendo que intercedan en su nombre cerca de la Policía.

Dicen las prostitutas que si Giscard d'Estaing no les presta ayuda "entonces la Policía tendrá que matarnos en la iglesia. Ninguna de nosotras iremos a la cárcel". (...) Las meretrices han organizado dentro de la iglesia brigadas de limpiadoras y han convertido la sacristía en cantina. (...) Las autoridades eclesiásticas no han hecho esfuerzo alguno para expulsar a las prostitutas".

ABC, 4 de junio de 1975.


miércoles, 3 de junio de 2015

Comuneras.

"Todo el poder a los barrios. Cada barrio era una asamblea.

Y en todas partes, ellas: obreras, costureras, panaderas, cocineras, floristas, niñeras, limpiadoras, planchadoras, cantineras. El enemigo llamaba pétroleuses, incendiarias, a estas fogosas que exigían los derechos negados por la sociedad que tanto deberes les exigía.

El sufragio femenino era uno de esos derechos. En la revolución anterior, la de 1848, el gobierno de la Comuna lo había rechazado por ochocientos noventa y nueve votos en contra y uno a favor. (Unanimidad menos uno).

Esta segunda Comuna seguía sorda a las demandas de las mujeres, pero mientras duró, lo poco que duró, ellas opinaron en todos los debates y alzaron barricadas y curaron heridos y dieron de comer a los soldados y empuñaron las armas de los caídos y peleando cayeron, con el pañuelo rojo al cuello, que era el uniforme de sus batallones.

Después, en la derrota, cuando llegó la hora de la venganza del poder ofendido, más de mil mujeres fueron procesadas por los tribunales militares".

Eduardo Galeano: Mujeres.


martes, 2 de junio de 2015

Lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras.

“Lo que los socialistas no deben nunca hacer es permitirse depender enteramente de instituciones establecidas: casas editoras, medios de comunicación comerciales, universidades, fundaciones. No quiero decir que todas estas instituciones sean represivas: desde luego pueden hacerse en ellas muchas cosas positivas. Pero los intelectuales socialistas deben ocupar un territorio que sea, sin condiciones, suyo: sus propias revistas, sus propios centros teóricos y prácticos; lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para la transformación de la sociedad; lugares donde sea dura la crítica y la autocrítica, pero también de ayuda mutua e intercambio de conocimientos teóricos y prácticos, lugares que prefiguren en cierto modo la sociedad del futuro”.

Edward P. Thompson: Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial.

lunes, 1 de junio de 2015

Del miedo a perder los privilegios.

"Las feministas como ella, creía él, padecían identificaciones proyectivas narcisistas típicas de mujeres con múltiples fijaciones pregenitales, especialmente de aquellas que no han resuelto el golpe narcisista que supone carecer de un órgano especialmente visible. Esta rebelión contra el padre primordial en realidad tenía que ver con un deseo de castrar a todos los hombres. Su narcisismo y su envidia de pene las mantenía atrapadas en la etapa edípica del desarrollo, defendiendo siempre a la madre como víctima frente al padre como opresor. (...) Detrás de la ideología feminista acechaba una orientación homosexual latente o real. Intentaban "atraer" a otras mujeres a una forma real o simbólica de lesbianismo.

Las mujeres feministas eran el objeto de los mayores ataques, pero Schoenewolf también criticaba severamente a los compañeros de viaje masculinos de éstas. Estos hombres habían sido evidentemente incapaces de conservar sus "facultades críticas" y padecían un grave caso de narcisismo masculino y de angustia de castración".

Joanna Bourke: Los violadores. Historia del estupro desde 1860 hasta nuestros días.