jueves, 18 de junio de 2015

La colonización de los cuerpos.

"La escritora Fátima Mernissi vio, en los museos de París, las odaliscas turcas pintadas por Henri Matisse.

Eran carne de harén: voluptuosas, indolentes, obedientes.

Fátima miró las fechas de los cuadros, comparó, comprobó: mientras Matisse las pintaba así, en los años veinte y treinta, las mujeres turcas se hacían ciudadanas, entraban en la Universidad y en el Parlamento, conquistaban el divorcio y se arrancaban el velo.

El harén, prisión de mujeres, había sido prohibido en Turquía, pero no en la imaginación europea. Los virtuosos caballeros, monógamos en la vigilia y polígamos en el suelo, tenían entrada libre a ese exótico paraíso, donde las hembras, bobas, mudas, estaban encantadas de dar placer al macho carcelero. Cualquier mediocre burócrata cerraba los ojos y en el acto se convertía en un poderoso califa, acariciado por una multitud de vírgenes desnudas que, bailando la danza del vientre, suplicaban la gracia de una noche junto a su dueño y señor.

Fátima había nacido y crecido en un harén".

Eduardo Galeano: Mujeres.


miércoles, 17 de junio de 2015

Entendemos por pueblo (...) la gran masa irredenta.

"Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo.

Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre".

Fidel Castro: "Discurso ante sus jueces en Santiago de Cuba", 16 de octubre de 1953.

martes, 16 de junio de 2015

Sobre nuevas masculinidades.

"Una política de la masculinidad que se centre en el cuerpo del hombre como lugar de placer (para él y para otros), en lugar de como instrumento de opresión y dolor, exige un enfoque renovado de la conducta, el imaginario y la capacidad de acción masculina. (...) Es tan fundamental no ensalzar la sensualidad difusa, romántica y no orientada genitalmente como único criterio de que el sexio es "erótico", femenino y bueno, como lo es no estigmatizar los deseos poderosos, firmes y enérgicos como "pornográficos", masculinos y malos. A diferencia de la masculinidad fálica, que representa un alejamiento respecto a un modelo complejo de placer, el "buen sexo" adopta muchas formas".

Joanna Bourke: Los violadores. Historia del estupro desde 1860 hasta nuestros días.

lunes, 15 de junio de 2015

Unas instituciones que desafían a cualquier intentona.

"Ciudadanos:

Acabáis de otorgaros unas instituciones que desafían a cualquier intentona.

Sois dueños de vuestros destinos. Amparada en vuestro apoyo, la representación que acabáis de constituir va a reparar los desastres causados por el poder derrocado: la industria en peligro y las transacciones comerciales paralizadas van a recibir un vigoroso impulso.

Hoy mismo se tomará la esperada decisión sobre los alquileres;
mañana, la de los vencimientos de deudas;
todos los servicios públicos serán restablecidos y simplificados;
la guardia nacional, la única fuerza armada de la ciudad a partir de ahora, será reorganizada sin demora.

Ésos serán nuestros primeros actos.

Los elegidos por el Pueblo sólo le piden, para asegurar el triunfo de la república, que los sostenga con su confianza.

Ellos, por su parte, cumplirán con su deber".

Ayuntamiento de París, 29 de marzo de 1871.


viernes, 12 de junio de 2015

No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta.

"Como también ocurre con los indios y los negros, la mujer es inferior, pero amenaza. "Vale más maldad de hombre que bondad de mujer", advertía el Eclesiástico (42, 14). Y bien sabía Ulises que debía cuidarse de los cantos de sirenas, que cautivan y pierden a los hombres. No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro. Enseñan los proverbios, transmitidos por herencia, que la mujer y la mentira nacieron el mismo día y que palabra de mujer no vale un alfiler, y en la mitología campesina latinoamericana son casi siempre fantasmas de mujeres, en busca de venganza, las temibles ánimas, las luces malas, que por las noches acechan a los caminantes. En la vigilia y en el sueño, se delata el pánico masculino ante la posible invasión femenina de los vedados territorios del placer y del poder; y así ha sido desde los siglos de los siglos.

Por algo fueron mujeres las víctimas de las cacerías de brujas, y no sólo en los tiempos de la Inquisición. (...) No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas; según los tangos, son todas putas (menos mamá). En los países del sur del mundo, una de cada tres mujeres casadas recibe palizas, como parte de la rutina conyugal, en castigo por lo que ha hecho o por lo que podría hacer:

- Estamos dormidas -dice una obrera del barrio Casavalle, de Montevideo-. Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea".

Eduardo Galeano: Mujeres.

jueves, 11 de junio de 2015

El imperio ha confiscado el relato.

“La potencia a menudo incomprendida del neocapitalismo (y su violencia simbólica) ya no reside, como era el caso desde la revolución industrial, sólo en la sincronización del capital y del trabajo: consiste en crear ficciones movilizadores, en comprometer a todos los “socios” (o “partes implicadas”) (...). En lugar de las cadenas de montaje, engranajes narrativos. Mejor que el control y la disciplina, compartir supuestamente una historia colectiva".

"Así pues, el arte del relato que, desde los orígenes, cuenta, esclareciéndola, la experiencia de la humanidad, se ha convertido bajo la insignia del storytelling en el instrumento de la mentira del Estado y del control de las opiniones. Tras las marcas y las series de televisión, pero también en la sombra de las campañas electorales victoriosas, de Bush a Sarkozy, y de las operaciones militares en Irak o en otra parte, se esconden las aplicaciones técnicas del storytelling. El imperio ha confiscado el relato".

Chistian Salmon: Storytelling. La máquina de fabricar historias y formatear las mentes.


miércoles, 10 de junio de 2015

Agentes involuntarias de su propia historia.

"En contra de los prejuicios difundidos por los observadores y comentaristas de clase media que mantenían la predisposición de las mujeres seducidas, violadas, de las hijas naturales o de las huérfanas a "caer" en el "vicio", y que sólo podían concebirlas como víctimas inocentes falsamente atrapadas en una vida dominada por el libertinaje (como agente involuntarios de su propia historia), la mayoría de las prostitutas habían nacido de legítimo matrimonio, contaban como mínimo con uno de los progenitores y no habían sido desfloradas o engañadas ni por rufianes ni por mujeres malas.

(...) Al margen de que estuvieran fijas en un espacio (prostíbulo) o deambularan, ya formaran parte de una organización o ejercieran meramente de manera ocasional o improvisada, en cualquier caso las prostitutas eran las hijas no cualificadas de las clases no cualificadas. Las condiciones de vida de estas mujeres fueron muy duras pero también lo fueron las de un número importante de trabajadoras que residían lejos de sus familias y que tenían que ganarse la vida, no sin dificultad, en el mercado de trabajo madrileño. (...) El carácter escurridizo y no institucionalizado de la prostitución callejera permitió que un considerable número de trabajadoras complementaran su salario con el comercio sexual en la calle. Podemos pensar que para muchas de ellas la prostitución pudo representar, en momentos duros y difíciles, un "refugio" temporal".

Matilde Cuevas: Las mujeres prostitutas en el Madrid del siglo XIX: control, espacios y formas de vida.